lunes, 8 de febrero de 2010

La política social atraviesa uno de sus peores momentos

Las finanzas de la salud están al borde del colapso y el desempleo y la informalidad crecen.


El sistema de salud está caminando por el borde del precipicio y amenaza con despeñarse, al tiempo que el mercado laboral profundiza la crisis que arrastra hace varios años empujando al alza las tasas de desempleo y el rebusque.

Las finanzas del sistema de salud están a punto de colapsar y para enfrentarlo el Gobierno acude a la figura de la emergencia social; los decretos expedidos bajo su paraguas son objeto de una profunda controversia que lo tiene contra las cuerdas.

Las centrales obreras y otras organizaciones están convocando a protestas contra la emergencia social y la ausencia de una política de empleo; afiliados al sistema de salud con enfermedades de alto costo se reúnen temerosos de que no vuelvan a ser atendidos si no pagan parte del servicio.

Además, la cotización a salud y pensiones para quienes laboran por días y no alcanzan a devengar el salario mínimo mensual, no arranca.

Para el empleo y la indeseable desocupación no hay una propuesta oficial concreta que estimule la creación de puestos de trabajo de calidad y que evite mayores niveles de desempleo, que el año pasado terminó en 11,3 por ciento (2,4 millones de desocupados).

El Gobierno simplemente confía en que el crecimiento económico, que se anticipa será muy bajo, resuelva el punto.

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